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La Cieneguita y su importancia en la fiesta de San Miguel

Ritual de la Cieneguita antes de la entrada de los Súchiles.

Si pensamos que solamente la fiesta de San Miguel Arcángel se realiza en la zona urbana, seremos insensibles ante las comunidades indígenas asentadas a las orillas del río laja, cuya influencia indigenista otomí se sigue preservando a través de sus rasgos físicos, antropologicamente, y su casi extinto dialecto del otomí, lamentablemente.

La comunidad de la Cieneguita al igual que otras, como la comunidad de Guerrero y Tirado, entre otras más; previo al día anterior a la entrada de los Súchiles, se preparan durante toda la noche en un ritual que se conoce como la “Velación”, en este caso refiriéndome a la Cieneguita, resulta una experiencia inolvidable, el ver y ser participe de una tradición que solamente ahí se siente el más puro sentimiento del indigenismo y de la sencillez de su gente al desprenderse de lo material para cumplir con su compromiso de hermanarse con la gente que acude a su comunidad.

Los cuatro cargueros de la “Santa Cruz de los milagros” y los mayordomos se encargan de conseguir  la res que será sacrificada el viernes por la tarde noche y colgada en un mezquite cerca del templo. Anteriormente, en el siglo XVIII, los indígenas recibían como regalo hasta tres animales  que los mismos hacendados patrocinaban para la comunidad. Actualmente resulta difícil el que se pueda comprar una sola res, por su alto costo en el mercado.

En la mañana del viernes, se suele sacar al animal por la toda la comunidad, llevándola a la capilla y sahumeando al animal, al cual se le cuelgan collares de verdura que la misma gente de la comunidad le entrega, previamente el animal ha sido bañado para su recorrido en el que es acompañado por la banda de viento y la gente que los acompaña al momento del estallido de los cohetes que avisan el arribo del animal.

Aproximadamente a las diez u once de la noche, sale del templo el “Sargento Mayor” para dirigirse a la capilla del mismo atrio (capilla posa), en el que pide el permiso a las ánimas para realizar la festividad, ahí mismo se reciben los parandes que son entregados y se pide a los presentes para quien los quiera tomar nuevamente. Ahí mismo el Sargento Mayor, prende el fuego, el cual servirá para bendecir los cuatro fogones en los que serán cocinados las cuatro partes del animal y que previamente han sido entregados a los cuatro mayordomos. El sargento se baja al fogón y hace oraciones pidiendo que el fuego pueda cocinar los alimentos y él mismo va bendiciendo y prendiendo los fogones. Las familias de los mayordomos, previamente han preparado la verdura, limpiado la carne y durante toda la noche cada familia prepara su caldo y preparan el atole y las tortillas que serán repartidos en la madrugada y mañana para todos aquellos que asistan a la comunidad, en especial se entregan a los peregrinos que vienen de la comunidad del Llanito, Dolores Hidalgo, que cada año cumplen el compromiso de entrar  con la comunidad de la Cieneguita con la Sta. Cruz, la danza y su súchil. La misma Comida que se prepara, servirá para la comida de ese día, y otra parte será llevada con ellos para entregarla a los encarcelados, anteriormente se realizaba esto.

Ahora, entenderás que la fiesta de San Miguel, la realizan las comunidades indígenas, las cuales merecen todo nuestro respeto y admiración, aprendamos más de nuestras comunidades indígenas, para valorar lo que ahora somos.

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