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Leyendas de San Miguel de Allende Gto – FRAY SEBASTIAN Y SU BORRIQUILLO

Cuenta una hermosa leyenda que en el lugar donde actualmente se encuentra la capilla de San Sebastián, antiguamente se ubicaba un taller de herrería al pie de un paso de carretas. Sobre ese camino pasaba un día fray Sebastián, personaje que desde hacía años había pasado de ser un rico benefactor social, a peregrino cuyas únicas posesiones eran su viejo atuendo y su fe en Dios. Esa tarde que pasaba por el camino que un día él mismo había hecho construir, se dio cuenta de que las herraduras de su borrico ya estaban muy gastadas por lo que paró en el taller de un herrero. El peregrino acostumbrado a vivir de la caridad y ayuda de sus prójimos, le expresó al herrero de una manera muy amable, la necesidad de que a su animal se le cambiaran las herraduras.

El herrero, muy conocido por su mal genio y quien ignoraba por completo la importancia del fraile, de mala gana comenzó a cambiar las herraduras del borrico hasta que terminó su trabajo. Una vez que terminó el herrero, el fraile le dio las gracias. El herrero reclamó de inmediato quejándose y diciendo que él no trabajaba sin paga.

El fraile sin decir palabra alguna contempló la situación por unos momentos hasta que por fin le dijo a su borriquillo con una voz muy suave:

apariciosan– “Ya, lo vez burrito, el artesano se ha molestado porque no tenemos con qué pagar…deja esas herraduras que no podemos llevarnos y continuemos con nuestro camino, Dios sabrá porqué suceden las cosas”

En ese momento, el borriquillo sacudió las patas una por una, dejando las herraduras en el suelo intactas, con todo y clavos. El fraile las recogió y las colocó suavemente sobre la mesa de trabajo del herrero, y con una voz temblorosa por la pena murmuró:

-“Disculpe señor, Dios lo bendiga”, y se retiró del lugar desapareciendo en pocos minutos.

Todos los que estaban presentes no atinaban a descifrar lo que acababa de acontecer enfrente de sus ojos, calificando aquel evento como milagroso. El herrero corrió desesperadamente tras el fraile para pedirle perdón, pero se dio cuenta de que tanto el fraile como el burrito habían desaparecido.

Dice la leyenda que desde entonces la vida del herrero se transformó profundamente, convirtiéndose en una persona humilde y generosa que pasaba largas horas con la esperanza de volver a encontrar al fraile misterioso. Cuando años después se corrió el rumor de que el fraile había muerto, el herrero mandó derribar el rústico taller para con la ayuda de otras personas construir una capilla en honor del fraile franciscano que nunca regresó.

El rancho que actualmente se ubica donde sucedieron estos eventos lleva desde entonces el nombre de San Sebastián de Aparicio.

 

San Sebastián de Aparicio es una población perteneciente al municipio de San Miguel de Allende, en el Estado de Guanajuato. Cuenta con 44 habitantes. San Sebastián de Aparicio se encuentra a 2032 metros sobre el nivel del mar (SNM

2 Comentarios

  1. Que bonita leyenda; por eso siempre hay que andar de buenas.

  2. Gracias Lincee
    Leonardo

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